CERVICALGIA Y TRATAMIENTO OSTEOPÁTICO

El dolor cervical es, si no el más frecuente, uno de los más frecuentes en la población general, con una prevalencia puntual entre el 10-13%, y apareciendo en algún momento de la vida hasta en el 70% de la población, ocasionando entre 11-14% de bajas laborales. También suele ser muy frecuente que tras la primera cervicalgia exista una recaída –de media, hasta un 68% de los pacientes recaen en los siguientes 5 años-, si no se ha realizado un tratamiento completo y de forma global.

Causas

Es difícil realizar una clasificación de las causas que pueden generar dolor cervical, ya que en tan sólo el 18% de las pruebas de imagen realizadas a los pacientes, los hallazgos observados corresponden con los síntomas referidos por el mismo.

La causa más habitual del dolor de cuello es la mecánica, es decir, problemas a nivel articular y muscular por posiciones mantenidas.

En muchos casos también es debido a efectos traumáticos de accidentes que generan el famoso “latigazo cervical” o accidentes deportivos.

El dolor de cuello puede ir acompañado de otros síntomas como pueden ser:

  • Dolor de cabeza, dolor irradiado al centro de la espalda, hombros e incluso brazo
  • Tortícolis, pérdida de equilibrio, ruidos en el oído, pérdida de sensibilidad y movilidad, debilidad…
  • También puede ocasionar tener náuseas y mareos de origen cervical.

Toda esta sintomatología tiene como origen problemas en cervicales superiores que alteran la salida de los nervios hacia la cabeza o también por la arteria vertebral, pues la congestión muscular o no deja que entre o salga bien la sangre hacia el cráneo.

Tratamiento

Una vez realizado el análisis físico, en el que se ha examinado tanto el dolor, la sensibilidad, la fuerza y tono muscular, como la postura y todo aquello relevante y relacionado con la condición, se pasará a la realización de un tratamiento individualizado y centrado en el caso.

Una de las técnicas más utilizadas en estos casos son las manipulaciones vertebrales, unas maniobras que provocan movimientos específicos en la columna vertebral.

Una vez más, y a diferencia de lo que comúnmente se cree, con estas técnicas no estamos “poniendo una vértebra en su sitio”, sino que la finalidad es la de normalizar el tono muscular, inhibiendo la hipertonía y la hiperactividad gamma de los músculos implicados, regular la circulación local, normalizando la facilitación medular y el tono vasomotor, y restaurar la relación articular fisiológica de aquellas vértebras en las que queremos liberar adherencias a nivel de sus carillas o meniscos sinoviales.

Entonces, ¿Qué efectos conseguimos con esta técnica?

La manipulación cervical tiene algunos efectos neurofisiológicos en el alivio del dolor de cabeza y cuello, así como un efecto mecánico en el restablecimiento de la movilidad en las articulaciones. Ésta puede aliviar el dolor y el espasmo muscular de la misma manera, influyendo en los receptores del dolor y en los mecanoreceptores de músculos y articulaciones.

Así pues, tal dolor se aliviará al corregir el mal funcionamiento vertebral que afecta la parte del sistema nervioso que controla la dilatación y constricción del paquete vasculonervioso.

Según la literatura científica, el tratamiento de manipulación vertebral permite una disminución del dolor en aproximadamente un 80% de los casos de afectación nerviosa derivados de condiciones de la columna cervical.

A parte de la realización de esta técnica, también será de gran ayuda un tratamiento miofascial, incluir radiofrecuencia, tracciones vertebrales, y un adecuado fortalecimiento muscular. Además, será imprescindible para la total recuperación la realización de un trabajo funcional, el cual se centrará en seguir una pauta de ejercicios y recomendaciones posturales para aplicar a tu día a día y, así, no solo conseguir tal mejora si no también prevenir futuras complicaciones.